Ese tono rojizo no es suciedad. Son porfirinas, unos compuestos con hierro que el cuerpo de tu perro elimina a través de las lágrimas. Al contacto con el aire y la luz se oxidan y dejan esa marca marrón rojiza.
Por eso no se va frotando. No está encima del pelo, sale de dentro.
Y por eso la pregunta útil no es cómo quitar la mancha, sino por qué lagrimea tanto. Porque porfirinas tienen todos los perros. La mancha aparece cuando hay lagrimeo de más.
Es la razón número uno. Los perros de hocico corto y los de ojos grandes drenan peor la lágrima, y acaba cayendo por la cara en lugar de irse por su conducto. En malteses, bichones, shih tzu, carlinos o yorkshires es de lo más común.
El pelo de alrededor del ojo
Si le llega a los ojos, hace de mecha y arrastra la lágrima hacia fuera.
Una irritación
Alergias, conjuntivitis, algo que se le haya metido en el ojo, o la dentición en cachorros, que provoca lagrimeo pasajero.
Si tu perro es de los que por raza tienen los conductos estrechos, la mancha va a estar ahí y no hay suplemento que la haga desaparecer. Es así de sencillo.
Ahora bien, cuando detrás hay irritación o alergia, el estado general de su piel y sus mucosas sí influye en cuánto lagrimea.
Qué puedes hacer
Recorta el pelo de alrededor del ojo, sécale la zona a diario para que no se quede húmeda, y si aparece de repente, el ojo está rojo o le molesta, que lo vea tu veterinario.
Y cuida su piel desde dentro. El aceite de salmón salvaje de Alaska, los probióticos y las vitaminas del multivitamínico de Bliszz contribuyen a una piel sana y a un organismo equilibrado, que es la parte sobre la que sí puedes actuar.